Antes de que existieran las computadoras domésticas, E.S.R. lanzó en 1963 la Digi-Comp I, un juguete educativo que simulaba cálculos binarios mediante mecanismos puramente mecánicos. La empresa pretendía originalmente construir computadoras reales, pero terminó dedicándose a los juguetes educativos y se convirtió en una de las principales fabricantes de este tipo de productos durante esa década.
El aparato se programa deslizando tubos parecidos a pajitas sobre unos rieles. Estos tubos interactúan con palancas de resorte que se desplazan cada vez que el operador acciona el interruptor de reloj manual, imitando el ciclo de reloj de una computadora electrónica y generando salidas binarias.
El restaurador Chris Staecker consiguió un ejemplar original notablemente bien conservado y lo devolvió a su funcionamiento usando bandas elásticas y algunas piezas impresas en 3D. Pese a la manipulación que requiere, la máquina no es Turing-completa: funciona como una máquina de estados capaz de alcanzar 16.777.216 estados posibles, es decir, 8 elevado a 8.
La Digi-Comp I tuvo después un sucesor bastante distinto llamado Digi-Comp II, y se suma a otras cuasi-computadoras educativas de mediados del siglo XX, como la Geniac, que ya anticipaban el rumbo futuro de la computación.
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