Tim C. había cofundado una startup dedicada a la vigilancia del mercado bursátil. A comienzos de los años 2000, la WTF Exchange, o WTFX, era uno de sus principales clientes. Su empresa participaba en una iniciativa amplia para renovar el motor de negociación y los sistemas informáticos de la bolsa.

WTFX daba una importancia excepcional a los procedimientos. El proyecto seguía un diseño en cascada, un plan detallado y un enorme diagrama de Gantt. La previsibilidad era una exigencia explícita. Según Tim, esa cultura chocaba con la forma de trabajo más ágil de su empresa.

Un informe tenía un papel central en el departamento de vigilancia. Los usuarios necesitaban que se actualizara de inmediato cuando cambiaban los criterios de filtrado. También exigían que las celdas recibieran colores según reglas concretas. Tim determinó que el módulo general de informes, alimentado por un archivo de definición, no podía cubrir el caso.

Durante el fin de semana siguiente desarrolló un módulo específico en su habitación de hotel. El lunes estaba prácticamente terminado y lo presentó con orgullo. La reacción fue de alarma. El módulo tenía un nombre nuevo, no aparecía en el diagrama de Gantt y no figuraba en ninguna especificación.

WTFX tuvo que convocar reuniones urgentes, cambiar prioridades y actualizar la documentación y el calendario. La solución creada en un fin de semana se convirtió en una crisis de procedimiento. La historia continuará en una segunda parte.