El 14 de octubre de 2026, Remy Porter contó una anécdota de C++ relacionada con el compañero de trabajo de Mandy. El compañero había adoptado la herencia virtual como regla predeterminada y la aplicaba siempre.

En C++, la herencia virtual resuelve el problema del diamante en la herencia múltiple. A es la clase base. B y C derivan de A, mientras que D hereda de ambas. Sin herencia virtual, D contiene dos copias internas de A y de sus miembros. Con `class B : public virtual A`, D recibe una sola copia de A. El mecanismo solo importa cuando una clase puede tener clases derivadas.

Esa condición no se cumple en el ejemplo. `SomeSpecificDerivedClass` está declarada `final`, por lo que ninguna clase puede heredar de ella. El uso de `virtual` al heredar de `SomeBaseClass` no cambia nada.