Publicado el 25 de septiembre de 2026, el ensayo de mmagueta examina el vocabulario del software a partir de una crisis política romana. En el año 63 a. C., el Senado debatió el destino de los conspiradores de Catilina, encarcelados por planear el incendio de Roma y el asesinato de magistrados. Julio César, entonces pretor electo, defendió la prudencia, el respeto por los precedentes y la reclusión de por vida de los presos en ciudades italianas. Catón el Joven afirmó que la república había perdido los nombres correctos cuando los actos dañinos recibían etiquetas honorables. Salustio conserva el discurso en Bellum Catilinae. El Senado siguió la posición de Catón. El ensayo también recoge su descripción de una sociedad con pobreza pública, riqueza privada, lujo, avaricia y ocio.
El autor aplica esa idea al software empresarial y a la ingeniería de sistemas. Los conceptos de un sistema deberían corresponderse con realidades del dominio y formar un modelo formal coherente. Al remitir a su ensayo anterior, «Method Worship», mmagueta describe ese objetivo como una isomorfía entre el vocabulario de un dominio y su representación formal. El término «taxonomist» nombra a quienes clasifican y dan nombre a aquello que un sistema puede describir.
El ensayo recorre este problema a través de varias modas tecnológicas. Tras el declive de los sistemas expertos en la década de 1980, la representación del conocimiento perdió prestigio. Durante la etapa de Java y las puntocom, la orientación a objetos prometía modelar directamente las entidades y sus relaciones. Las presiones comerciales también adaptaron los dominios a las abstracciones de cada época. La ola actual produce en segundos palabras y esquemas plausibles, aunque esos nombres carezcan de un referente claro. Las máquinas han facilitado esa distorsión. La gestión se apoya entonces en tickets, merge requests, velocidad y adopción, porque esas magnitudes son fáciles de contar.
La conclusión vincula esta pérdida de significado con la historia de la contabilidad. El libro mayor y la partida doble de Luca Pacioli, registrados en 1494, conservan nombres creados por personas que debían responder por ellos. El ensayo pregunta qué ocurrirá con el vocabulario preciso del software cuando termine la fiebre actual. Entre sus ilustraciones figuran una representación de Cesare Maccari del Senado durante el episodio de Catilina y un mosaico de la antigua ciudad romana de Lixus.




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