SpaceX ha programado la decimotercera prueba de vuelo de su cohete Starship para el jueves 16 de julio, con una ventana de lanzamiento de 90 minutos que comienza a las 2245 UTC. La misión supondrá el primer despliegue de satélites Starlink V3 de nueva generación. Veinte de estos satélites serán liberados en una trayectoria suborbital, desplegarán sus antenas y paneles solares y se conectarán a la constelación Starlink mediante láseres.

Un objetivo clave es la monitorización del escudo térmico. Seis de los satélites cuentan con cámaras para observar el vehículo. Para apoyar este análisis, SpaceX ha pintado algunas placas del escudo térmico de blanco para simular piezas faltantes y servir como objetivos visuales.

Debido a su trayectoria suborbital, se espera que los satélites se desintegren en la atmósfera aproximadamente 20 minutos después de su despliegue. Esta misión sucede a una prueba en mayo que, aunque fue mayormente exitosa, falló en el aterrizaje suave del propulsor Super Heavy en el Golfo de México.

SpaceX atribuyó el fallo del propulsor a una discrepancia en el encendido de los motores que provocó un error de 90 grados en el giro direccional. Además, cinco de los 33 motores del booster no volvieron a encenderse, finalizando prematuramente la combustión de retorno y provocando una investigación de la FAA. La etapa superior Starship también perdió uno de sus tres motores Raptor tras la separación.