El 20 de septiembre de 2026, Bryan Cantrill utilizó una camiseta de Oxide para volver sobre los aciertos y errores de Sun. El equipo de Oxide se preparaba para su encuentro anual OxCon en Emeryville. La empresa, que trabaja de forma remota, había creado camisetas en homenaje a antiguas compañías informáticas. Los diseños eran obra de Ben Leonard. Uno de los motivos dedicados a Sun se mostró antes del evento porque era demasiado bueno para mantenerlo en secreto.

Cantrill cree que el afecto que Sun todavía despierta tiene motivos reales. La misión de Oxide recoge directamente una idea del balance que Scott McNealy hizo sobre Sun. McNealy dijo que, tras 28 años en la compañía, nunca había sentido tanta vergüenza como para esconder el periódico de sus hijos. Cantrill ya había expuesto su propia crítica en un comentario de Hacker News publicado en 2011. Quince años después la resume así: Sun perdió el interés por el trabajo práctico de dirigir una empresa.

Un episodio de 2005 muestra el problema. Una startup de rápido crecimiento utilizaba OpenSolaris para su infraestructura y quería comprar una gran cantidad de hardware de Sun. El uso del software de Sun y la demanda de servidores debían confirmar la estrategia de OpenSolaris. Sun no devolvió las llamadas. Cuando finalmente respondió, ofreció el producto equivocado.

Dell contestó a un formulario web enviado durante la noche. A la mañana siguiente llamó Steve, un responsable local de cuentas de Dell. En menos de dos semanas, la startup había recibido todos los servidores. Además, consiguió arrendarlos con base únicamente en sus datos financieros, sin garantías personales. Steve hizo aproximadamente el 95 % del trabajo. La startup relató el caso en una entrada de blog de 2006 titulada «The Sun Doesn’t Shine on Me».

Cantrill leyó ese relato cuando acababa de iniciar Fishworks. El equipo trabajaba en un rincón sin uso de una oficina de Sun y esperaba una sede permanente en San Francisco. Para él, el caso reunía una estrategia sólida y un fracaso operativo grave. Sun continuó durante algunos años más. Los empleados intentaron enderezar la empresa, pero sus esfuerzos no bastaron.

Después de dejar Sun, Cantrill se incorporó a la startup, Joyent. Más tarde, Joyent contrató también a Steve. Años después, Cantrill y Steve fundaron Oxide juntos. Cantrill considera que los homenajes de Oxide a Sun y a otras compañías informáticas desaparecidas cumplen una doble función: reconocer sus logros y conservar sus errores como advertencias.