Un ingeniero de soporte técnico investigó un fallo en una impresora del departamento de Recursos Humanos, la cual imprimía quejas misteriosas en lugar de los documentos solicitados. Junto con su colega Reynaldo, descubrió que la impresora tenía asignada una dirección IP que ya estaba siendo utilizada por un servidor que supuestamente había sido retirado del servicio.

Este «servidor zombi» albergaba anteriormente un sistema de quejas anónimas para los empleados. El equipo sospechó que, debido al conflicto de IP, el servidor estaba imprimiendo esporádicamente quejas almacenadas en la caché. El problema se resolvió asignando una nueva dirección IP a la impresora y vaciando la cola de impresión.

El incidente reveló fallos sistémicos profundos en la infraestructura de la empresa. Reynaldo señaló que la asignación y el seguimiento de las IP se gestionaban mediante varias hojas de cálculo manuales en lugar de un software de gestión de red profesional, debido a prioridades presupuestarias a corto plazo. El técnico decidió informar a Leila, la jefa de RR. HH., sobre estas vulnerabilidades para impulsar una solución permanente.