La vulnerabilidad GhostLock, registrada como CVE-2026-43499, fue detectada por el equipo de Nebula Security mediante el uso de VEGA, su herramienta de búsqueda de errores basada en IA. Se trata de un fallo de tipo use-after-free que ha estado presente en el núcleo de Linux desde 2011, pasando desapercibido durante más de una década.

El aprovechamiento de este error permite que cualquier usuario con acceso al sistema eleve sus privilegios a nivel de root, obteniendo el control administrativo total. La falla afecta a todas las distribuciones principales de Linux, siendo especialmente vulnerables las versiones LTS de Ubuntu 20.04, 22.04 y 24.04.

Google otorgó a los investigadores una recompensa de 92.000 dólares por el hallazgo. A pesar de que ya existen parches, la aplicación de estas correcciones varía considerablemente entre los distintos entornos.