Daniel Gultsch, desarrollador vinculado al ecosistema XMPP, publicó el 24 de agosto de 2026 un ensayo por los cerca de 25 años del proyecto nacido como Jabber y conocido hoy como XMPP. Sostiene que la mensajería instantánea debería tratarse como infraestructura, comparable a carreteras, el suministro de agua o la red eléctrica, donde la propiedad no necesita ser individual pero sí debe seguir siendo sustituible estructuralmente mediante estándares abiertos.
Gultsch critica que la búsqueda europea de soberanía digital a menudo se limita a cambiar corporaciones estadounidenses por europeas, en lugar de perseguir una propiedad realmente colectiva. También apunta a mensajeros elogiados por defensores de la privacidad, como Signal, Wire y Threema, señalando que siguen siendo jardines cerrados sin interoperabilidad. Menciona que el director ejecutivo de Signal cobra cerca de un millón de dólares al año y que sus servidores corren sobre AWS, y subraya que el código abierto por sí solo, a diferencia del modelo cerrado de WhatsApp, no garantiza resiliencia si una empresa como Signal cierra sus servidores o abandona un mercado.
El ensayo contrasta a organismos de normalización como el IETF, la ISO, el W3C y el Consorcio Unicode, que obligan a actores competidores a acordar especificaciones comunes, con las API controladas por un solo proveedor. Matrix, desarrollado por la empresa Element (antes Riot y NewVector), recibe especial atención: los puestos directivos de la Matrix Foundation están dominados por empleados actuales o antiguos de Element, las contribuciones externas son difíciles de aceptar, y el ecosistema sigue dependiendo principalmente de una implementación de referencia que consume muchos recursos, mientras una segunda alternativa apenas gana adopción. Element además vende complementos de código cerrado para mejorar el rendimiento. En comparación, JMAP, desarrollado en Fastmail antes de pasar al IETF, cuenta ya con al menos tres implementaciones de servidor independientes.
La historia propia de XMPP se remonta a un RFC original de octubre de 2004, renombrado y actualizado como RFC 6120 y RFC 6121 en marzo de 2011. Sus extensiones, llamadas XEP, son coordinadas por la XMPP Standards Foundation (XSF). Gultsch señala que la adopción a veces fue más lenta que la especificación: XEP-0198 (Stream Management), necesaria para evitar la pérdida de mensajes en redes móviles, se estabilizó en 2009 pero solo se implementó ampliamente hacia 2014-2015, años después del iPhone de 2007 y el HTC Dream de 2008. OMEMO (XEP-0384), la extensión de cifrado de extremo a extremo de XMPP, no ganó tracción real hasta 2016, tres años después de las revelaciones de Edward Snowden en 2013 sobre la vigilancia de la NSA.
Los clientes actuales, como Dino para Linux y Conversations para Android, ya incorporan reacciones con emoji, sincronización del estado de lectura entre dispositivos e indicadores de zona horaria. El channel binding, una protección contra ataques de intermediario, cobró relevancia tras un ataque respaldado por un estado contra el servidor público jabber.ru. Los desarrollos en curso incluyen respuestas a mensajes, envío de imágenes múltiples en formato galería y soporte de OAuth, todos aún en fase experimental de XEP, mientras la comunidad también debate actualizar el RFC principal y volver al IETF como 'XMPP 2.0'.
Gultsch concluye presentando a XMPP, que hoy tiene colaboradores más jóvenes que el propio protocolo, como una alternativa a las plataformas de mensajería de las grandes tecnológicas que ya existe en la actualidad.
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