Microsoft ha explicado cómo la IA generativa y los modelos de lenguaje extensos (LLM) ya forman parte de su gestión de vulnerabilidades. El objetivo es acortar el tiempo que pasa entre la detección de un fallo y la protección de los clientes, dando prioridad a las áreas de mayor riesgo.

La IA se incorpora antes en el ciclo de desarrollo, pero la evaluación, las decisiones sobre el riesgo y la comprobación final de la calidad siguen en manos humanas para asegurar que los parches cumplan el nivel esperado.

El cambio ya se nota en el volumen de actualizaciones. Tras un Patch Tuesday de junio que batió récords con casi 200 fallos corregidos, Microsoft advierte de que los clientes recibirán más actualizaciones de seguridad en cada publicación. La empresa subraya que esto refleja una mejor detección y gestión de los problemas, no un deterioro de la seguridad de Windows.